Plantando un Laurel

Los alumnos de Cultura Clásica de 3º de la ESO, acompañados de su profesora Beni, han plantando un laurel en nuestro patio para recordar la historia de Apolo y Daphne:

- Apolo, dios del sol y de la música, era un gran cazador. Cierto día, orgulloso de la victoria conseguida sobre la serpiente Pitón, se atrevió a burlarse del dios Eros por llevar arco y flechas siendo tan niño. Éste se vengó y le disparó una flecha de oro que le hizo enamorarse locamente de la ninfa Dafne, hija de la Tierra y del río tesalio Peneo, mientras que a Dafne le disparó una flecha de plomo que le hizo odiar el amor y especialmente el de Apolo. Apolo la persiguió y ella huyó, pero las distancias se fueron reduciendo y cuando iba a darle alcance, y se encontraba ya cansada, Dafne pidió ayuda a su padre. Apenas había escuchado su llamada, cuando todos los miembros se le entorpecieron, sus entrañas se cubrieron de una tierna corteza, los cabellos se convirtieron en hojas, los brazos en ramas, los pies, que eran antes tan ligeros, se transformaron en raíces, ocupando finalmente el rostro y quedando sólo en ella la belleza: se había convertido en un laurel. Este árbol se convirtió en el símbolo del amor de Apolo, y poniendo su mano derecha en el tronco, advirtió que aún palpitaba el corazón de su amada dentro de la nueva corteza, y abrazando las ramas con cariño, besó aquél árbol que parecía seguir rechazando sus besos y le dijo: “Si no puedes ser mi amante, me serás consagrada eternamente. Tus hojas serán siempre verdes y con ellas me coronaré”. Desde entonces, el laurel es el símbolo de Apolo y con él se galardona a los vencedores, artistas y poetas.